El pujo más natural para el parto

Existe una alternativa más natural de empujar en el parto que poco a poco va siendo más conocida y extendida por los profesionales de la obstetricia. El pujo que normalmente te enseñan en la preparación al parto tiene el inconveniente de que no solo empuja a tu bebé, sino que también empuja la matriz y otras estructuras de nuestro cuerpo contra el suelo pélvico. Es por tanto un pujo muy traumático para la musculatura del mismo.¿Consecuencias? El suelo pélvico puede contraerse de forma refleja en lugar de relajarse para permitir que pase el bebé, y es entonces cuando hay que realizar la temida episiotomía para evitar posibles desgarros. En el peor de los casos, puede incluso llegar a producirse un prolapso (hernia) de las estructuras para las que el suelo pélvico sirve de base de sustentación, que son la vejiga, el útero y el recto.Este pujo, que es conocido como “pujo dirigido”, se lleva a cabo como explicamos a continuación:

El pujo dirigido 

El pujo más natural para el parto

Con la llegada de una contracción, se coge aire por la boca y se aguanta la respiración, sin dejar escapar el aire. Al mismo tiempo hay que incorporarse, contrayendo los abdominales. El bebé saldrá gracias a la contracción de la propia matriz, al empuje desde arriba del diafragma (por la inspiración contenida) y a la activación de la musculatura abdominal.

Es la actuación del diafragma, al aguantar la respiración, la que provoca que se empuje “todo”, en lugar de solo al bebé. Además, también hay que mencionar que al incorporarte, el canal útero-cuello (por donde debe pasar el bebé) se desalinea.

El pujo fisiológico

Éste es el pujo que consideramos más natural y más respetuoso con el cuerpo de la madre:El pujo más natural para el partoCon la llegada de la contracción, se realiza una inspiración y se empujan los brazos extendidos contra las rodillas. Al mismo tiempo, se suelta el aire poco a poco, frenándo, y contraemos el transverso profundo del abdomen (es un músculo abdominal que se activa metiendo el ombligo hacia adentro, como queriendo “esconder” la barriga). No debes incorporarte, solamente llevar ligeramente la barbilla hacia el esternón, sin despegar la cabeza de la cama. Esto sumado al empuje contra las rodillas estirará todo tu cuerpo.

La clave de este pujo está en la espiración frenada, lo cual elimina el factor de empuje del diafragma, reduciendo el impacto sobre el suelo pélvico. Además la camilla estará inclinada 30º para ayudar a que el proceso sea más natural, y colocaremos un cojín debajo de la pelvis para que ésta realice una retroversión, lo que favorece la correcta alineación útero-cuello.

El bebé saldrá gracias  a la contracción uterina más la contracción del transverso profundo del abdomen, y la musculatura del suelo pélvico no supondrá un obstáculo porque estará mucho más relajada que con el pujo anterior. Por tanto es más probable que se pueda evitar realizar la episiotomía, con todos los efectos secundarios que acarrea, y reduciremos el riesgo de otros posibles problemas, como los prolapsos.

Para terminar, quisiera dejar claro que no pasa nada si en el paritorio no te permiten pujar de la segunda forma ¡No es que el pujo de toda la vida sea malo! Simplemente ocurre que la medicina avanza, y se está evolucionando muy poco a poco hacia otros partos que puedan ser un poco más naturales para el cuerpo de la madre, sin perjudicar por supuesto a tu bebé. Espero que pueda serviros de ayuda.

Marilia

Sobre el autor

Marilia

Fisioterapeuta. Amante de la vida y de lo que la rodea. Me encanta ayudar a los demás y enseñarles cómo cuidarse mejor.

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