Dieta y ejercicio: el comienzo

hace un par de años

Publicaremos entradas pensadas para un público que desea saber más pero que no quiere discusiones técnicas ni palabras raras. Aquí vamos a hablar de dos elementos que deben ir de la mano si queremos tener una vida saludable: alimentación equilibrada y ejercicio.

Muchos pensaréis que querré decir dieta. No, no me he equivocado. La palabra ‘dieta‘ la asociamos rápidamente a esfuerzo, sacrificio, hambre, efecto rebote cuando la abandonamos y es eso lo que, para empezar, debemos evitar. Vamos a cambiar nuestros hábitos alimenticios a unos saludables, que incluyan platos que nos gustan pero que nos alejen de grasas (las no buenas, porque veréis que las hay saludables) y los azúcares (que a partir de ahora llamaremos hidratos de carbono). En futuras entradas hablaremos en mayor profundidad de estos nutrientes para que con tus herramientas (ese nuevo conocimiento) construyas un nuevo futuro basado en una buena alimentación y ejercicio.

Dado que este tema es delicado y hay muchas personas que tienen verdaderos problemas en este aspecto, desde aquí no dudamos en recomendaros solicitar ayuda profesional si se ha convertido en un problema para vosotros. Esta información estará orientada para aquellos casos en los que no hay una enfermedad fisiológica que nos impide estar en nuestro peso, sino para aquell@s que son conscientes de que hay que perder unos kilillos y sobre todo que quieren abandonar una vida sedentaria.

Son muchas las personas de nuestro alrededor (incluso nosotros en el pasado) que nos han dicho, con mayor o menor éxito ‘que están a dieta’. Mi experiencia personal ha sido un cambio físico radical no solo a nivel estético sino sobre todo por dentro. Con esto os quiero decir que está muy bien perder peso porque queremos lucir biquini o marcar tableta en verano, pero lo importante no es la foto del antes y el después sino que si podéis os hagáis un chequeo (colesterol, triglicéridos, transaminasas, glucosa….) y aquellos que por nuestra vida poco saludable tenemos altos algunos de estos marcadores estamos a tiempo para el cambio. En mi caso tenía hígado graso diagnosticado con menos de 30 años y eso que físicamente no tenía sobrepeso (pero una buena barriga). Tras dos años de cambio de hábitos alimenticios y de incluir el ejercicio en mi vida diaria mis análisis están perfectos y físicamente el cambio también ha sido grande.

Así perdemos peso

Nuestro cuerpo necesita una cantidad de energía (expresada en kilocalorias o Kcal) diaria para sostenerlo. Gastamos energía continuamente, respirando, haciendo ejercicio, pensando…pongamos que por nuestra edad, altura, peso y actividad física necesitamos diariamente 2500 Kcal. Si sumáramos las calorías ingeridas y no superaran esas 2500 Kcal tendríamos un déficit. Es decir, nuestro cuerpo no llega al final del día con lo que le damos, por lo que necesita romper la hucha y gastar grasa. Lo contrario ocurre si hemos comido en exceso y además alimentos con muchas calorías (refrescos, dulces,…), en cuyo caso el cuerpo se ve con un exceso de carga que soluciona guardando lo que sobra en forma de grasa.

Diríamos de una forma muy genérica y simplificada que adelgazar es llegar al final del día con un déficit de calorías.

Desde Salud y Ejercicio no vamos a fomentar dejar de comer y hacer mucho ejercicio como solución ideal a la pérdida de peso. Es más, hacer ejercicio, practicar deporte, implica cuidar la alimentación y consideramos que ese es el punto sobre el que debe sostenerse nuestro cambio.

Debemos concienciarnos a que debemos comer de todo y, como os podéis imaginar, eliminar ciertos vicios alimentarios (ese dichoso refresco que tanto nos gusta o ese plato de cuchara con esa pringue que tanto nos gusta mojar).

Nuestro metabolismo es único y distinto del de los demás y lo que a otro le hace perder kilos rápidamente a mi me cuesta más. Vamos a centrarnos en primer lugar en ver qué puede estar fallando en nuestra alimentación y eliminar esos caprichos y sustituirlos por comidas que nos gusten, pero que sean saludables. No salgáis a correr como si os fuera la vida en ello, sólo conseguiréis tener muchas agujetas y puede que hasta lesionaros.

¿Quieres animarte a cambiar de vida? 

  • Pésate si no lo has hecho últimamente. Te ayudará saber cómo estabas.
  • Hazte una foto del antes. Cuando vayas bajando de peso te motivará a seguir cuando veas cómo estabas.
  • Si tienes oportunidad, hazte un análisis de sangre. Puedes encontrarte con alguna sorpresa y además servirá de guía a la hora de elegir unos alimentos y evitar otros.
  • Abre tu nevera o despensa, recuerda tus carros de la compra y empieza a eliminar lo que no aporta nada: dulces, refrescos (cola, te,….mejor no nombro marcas), helados, salsas (barbacoa, por ejemplo), etc. Vamos a apostar por los vegetales, la fruta, los cereales (integrales mejor), el pescado, la carne (también! el mundo no se acaba, bien!!). Tu gran desconocido será el agua.
  • Ahora piensa en lo que te gusta, en lo que no has probado y en lo que no te hace mucha gracia (y sabes que es saludable), pero que sabes que habría que comer. Vas a descubrir que se puede comer bien, disfrutar y adelgazar. Perder peso NO implica pasar hambre.

Nos vemos en la siguiente entrada, Dieta y ejercicio: somos lo que comemos.

Biopedro

Sobre el autor

Biopedro

Biólogo. Me encanta comunicar. Un cuerpo sano con una mente sana es lo ideal para una vida plena.

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